Posted in Music — 27.04.10
Posted in Music — 19.08.10
Posted in Music — 17.11.09
voodoo child
Colin Bailey se transforma con la luna (y con ayuda de bastante maquillaje) en un músico zombie conocido como Drums of Death. Aullidos y ritmos rituales se imponen desde Escocia.

Tras unas vacaciones en Haití, Colin despertó de una maldición vudú sólo para descubrir que un médico brujo había cambiado su corazón por una caja de ritmos. No podemos dar fe de la veracidad de esta historia, pero podemos afirmar que este supervillano (también conocido como Drums of Death) cambió el metal y el punk de su juventud por un beat electrónico, igualmente furioso. “En ese momento era muy joven y quería ruído,” nos cuenta Colin/DOD, “ahora no escucho nada de metal moderno. Esa escena -quizás como toda escena- se volvió estéril. O quizás yo cambié”.

Ni bien se dio a conocer, la gente quedó hipnotizada por su música, perdida en el trance de sus enérgicas presentaciones pero, sobretodo, pasmada por esa cara maquillada entre la oscuridad, el humo y las luces estroboscópicas. No es para menos, dado que desde su cara se han dibujado paralelos con Kiss, el corpse paint del black metal y películas de zombies. “Tiene que ver con todos ellos y con algo completamente diferente. Mi nombre, el look y el sonido nacieron en el mismo momento. Pero la verdad es que prefiero el aspecto celebrativo del día de muertos a la actitud morosa y autoindulgente del black metal. Quiero que mis shows sean una celebración”.

Celebración que sin duda necesitan en una brumosa Glasgow ahogada en sonidos ambientales y hippones. “Quizás, pero a los escoceses nos encanta el ruido y la música de fiesta enferma. Lo último quizás fue medio ambient, pero acá tenemos toda una tradición de techno desde Slam y Soma hasta optimo, con gente como Modeselektor, Kode 9 y muchos otros monstruos del rave y bestias del bajo. Pasan muchas cosas por acá. No somos un montón de barbudos que escuchan Boards of Canada.”

El 2008 encontró a esta rara criatura nocturna lanzando su primer EP, Steps into the ring, y girando con Hot Chip y Peaches. Con ella grabó el tema I feel cream, que dio título al álbum de la chica, y la remixó en un extraño mixtape, en el que las canciones se mezclan con anécdotas de la artista en cuestión.

Y a pesar de todas sus giras, no es hace mucho que integró otros músicos a sus presentaciones solitarias. “Ahora somos tres y hemos sido descriptos como un poco grime y un poco black flag. Alguien dijo que eramos como si Animal Collective hiciera techno. Sí, claro. Son las canciones en tamaño completo, tocadas con más pies y más manos. Por ahora, sólo tocamos en fechas especiales, hasta que salga el álbum”.
Hablando de lo cual, su placa solista, Generation Hexed, se hará esperar hasta marzo del año que viene y genera tanta expectativa como misterios a su alrededor. “Tenía planeado un disco de rave frenético, pero cuando me senté a escribir me di cuenta que iba a ser muy distinto. Suena mucho a canciones de amor hechas de distintas formas. Cada una tiene un sonido único y, sin embargo, parecen parte del mismo disco. Hay un frenético sonido de rave digital, pero le cede el paso a piezas de piano, tonos disonantes y texturas de cristal, con ciertas influencias new-wave. Hay algunos invitados, pero todos van a estar disfrazados y con pseudónimos”.

Se compenetra tanto en su personaje que no titubea al contestar que si comiera cerebros, su banquete sería Richard Dawkings, si tuviera que elegir un Joker sería el de Jack Nicholson. Pero por lo menos, el maquillaje no es lo único con lo que se compromete; la música sigue siendo su corazón y no para de vivir por ella y para ella: “Estoy trabajando en unos remixes grandiosos y la gente va a ver mucho avance desde mi primer a mi segundo disco. Sí, ya estoy pensando en el segundo”. ¿El segundo? ¿El segundo? ¿Ni siquiera nuevos remixes? Preparen sus antorchas y palos: no nos gusta esperar, vamos a exigir el primero!

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