Posted in Arts & Culture — 30.11.10
Posted in Arts & Culture — 17.11.09
Posted in Arts & Culture — 19.04.10
Sacra Magnética
mounir fatmi (sí, en minúscula) utiliza cintas de video para construir una crítica a la cultura de su Moroco natal y a las políticas globales. Un artista polifacético, ruidoso y reflexivo.

El arte ha tenido un espacio privilegiado a la hora de criticar lugares de poder establecidos. Este hecho nunca es más radical y escandaloso que en cada regreso del arte sacrílego, que ataca a los íconos y a las sociedades que les rinden culto. mounir es un hombre que lleva al extremo su mensaje desacralizante, hasta el punto de negarse a que su propio nombre sea escrito en mayúsculas. “No es un capricho,” aclara, “para mí es una forma de resistencia contra la maquinaria de las mayúsculas, que hace que cada vez que escribo mi nombre así en una máquina, lo subraye con rojo. La primera vez que me llamó la atención el poder de las mayúsculas fue cuando escribí el nombre de dios con una d minúscula. Mucha gente quedó en shock.”

fatmi deconstruye los espacios sagrados en una doble vertiente. La primera de ellas, bastante clara, se basa en la ya clásica mezcla de iconografía sagrada y materiales profanos, agregando significado a través de elementos simbólicos. La segunda, más sutil, busca una vía constructiva en la sacralización de sus materiales, en la constitución de lugares sagrados para la sociedad moderna. Series como Ghosting o Gardons Espoirs crean espacios que sacralizan los medios replicantes que los constituyen. En palabras de Marie Deparis-Yafil, Ghosting constituye un templo hecho de casetes y fotocopiadoras, mientras que Gardons Espoirs trae la muerte al diálogo a partir del juego con la clásica serie de Warhol, Death and Disaster. En esta última, un trono es una silla eléctrica, hecha a partir de bloques plásticos de memoria y propaganda. El resultado es curiosamente geométrico, en resonancia con la estética musulmana.

Sin embargo, su prolífico trabajo no se ahoga en el valor de escándalo. Ha dado clases gratuitas en Val Fourré y apoyado la construcción de museos cuyo valor cultura, él espera, sirva de refugio antiaéreo. También demostró interés en recrear la película de Warhol, Sleep, con Salman Rushdie como protagonista y defiende el pensamiento de autores como Deleuze, Derrida, Bataille, Baudrillard, Foucault y Camus, entre otros. Este gran admirador de la Generación Beat es un inteligente lector con mucho para decir. Quizás más de lo que entre en una entrevista.

¿Qué es lo que rescatas de la Generación Beat?

La generación Beat me “salvó” en el sentido de que me dio el deseo de partir y la curiosidad para explorar y experimentar, para tomar riesgos e ir en contra de la mayoría. Fue liberador y abrió la posibilidad de participar de otra forma en la sociedad, y no en una versión que ésta tuviera programada.

Una vez dijiste que “en un accidente, cualquiera trataría de salvar a alguien”. ¿Creés que la dinámica “accidente-salvataje” es crucial para la historia? ¿Cómo medís estos dos elementos?

De hecho, lo que dije es que en caso de un accidente la gente siempre trata de salvar algo, no necesariamente alguien. Lo que quise decir es que en el momento de una crisis la realidad y nuestros instintos cambian y vemos qué es lo realmente esencial y lo que nos importa como personas. Salvamos algo de nosotros mismos o nuestras vidas.



La fragilidad es un elemento crucial en tu trabajo. En este sentido, ¿es el arte algo que algún día también va a desaparecer o algo que sobrevive la prueba del tiempo?

Yo creo que siempre va a haber algún recuerdo o trazo en la historia. Más allá de si el objeto sobrevive. Por esto es que la fragilidad es parte de mi trabajo. Un objeto de arte tiene un ciclo vital como el resto de las cosas, pero lo que permanece es el recuerdo de ese trabajo.

¿Por qué elegiste a Salman Rushdie como el sujeto para recrear la película de Warhol?

Salman Rushdie es una figura importante para mí y una verdadera voz de pensamiento crítico. Él fue el primero en tomar el riesgo de criticar al Corán con sus Versos Satánicos. Abrió la puerta que demuestra que el mundo árabe carece de auto-crítica y sentido del humor. Él es el sujeto de esa película porque es una figura importante, pero también para demostrar que puede dormir, que puede estar en paz y no bajo amenaza, como estuvo durante tanto tiempo.

En una entrevista dijiste que el arte funciona como una barrera anti-misiles. ¿Cuál te parece el lugar del arte en la política global?

Es difícil responder esto en un par de oraciones porque esta frase se relaciona a un proyecto mucho más grande que tuve de arquitectura, con museos y grandes edificios, en los países del Golfo. Esta nueva arquitectura es muy simbólica. Por ejemplo: el Louvre Abu Dabi , el Guggenheim Dubai, sirven para proteger estos países. Dudo mucho que Estados Unidos o la armada británica lancen misiles contra el Guggenheim Dubai o que la armada francesa ataque el Louvre en Teherán. Creo que incluso en una situación de guerra, la población de estos países se escondería en estos lugares antes de correr a las mezquitas.



Usas muchos elementos nostálgicos, como Cubos Rubik y cintas VHS, en tu obra. ¿Trabajás mucho con tus recuerdos de tu infancia en tu obra?

Sí, uso, exploro y deconstruyo los recuerdos de mi infancia, pero no siempre. La memoria es para mí más interesante que los trabajos. Esto vuelve sobre la idea de la fragilidad y cómo todo puede desaparecer, pero siempre nos quedan recuerdos.

Trabajos como Les monuments nombran a muchos pensadores, especialmente modernos. ¿Cuál creés que es el lugar de estos teóricos?

Les monuments es una escultura que consiste en duros cascos de construcción, hechos con porcelana, y que llevan los nombres de algunos filósofos. Es una pieza que busca proteger la cabeza y, así, el pensamiento de estos hombres que nos ayudaron a entender el mundo moderno.

Texto por Oscar Gomez Poviña @ VNFOLD
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