Híbrido extraño entre meteorología y frascos de formol, la obra de David Sprigg sorprende con la fuerte materialidad de sus objetos intangibles. Un artista que demuestra que, si el hombre no puede ir al espacio, entonces el espacio debe ir al hombre. Es fácil, al pensar en el arte contemporáneo, volverse sobre el axioma de
Godard que reza que “el cine no es la representación de la realidad, sino la realidad de la representación”. Quizás, hoy en día, todo arte lo sea. Los esfuerzos por representar la realidad en cualquier arte figurativa siempre rozan con los límites del medio y es, tal vez, en este coqueteo en donde todavía podamos encontrar un nuevo valor para el arte representativo. Los límites de dicho afán por capturar la esencia natural del mundo probablemente se hallen en la pecera de formol donde
Hirst guarda su tiburón, pero lo que
David intenta mantener en sus jaulas es una presa mucho más ambiciosa que un trofeo de caza. Encerradas en sus cajas, podemos encontrar nubes, ojos de tormenta, representaciones de conceptos abstractos, en resumen: formas que pertenecen a un espacio tan inmenso como el cielo o tan etéreo como la mente.
Spriggs cuenta con una técnica muy particular: usa acrílico sobre sucesivas capas de film transparente que, yuxtapuestas, crean una ilusión tridimensional con imágenes de dos dimensiones. De la misma forma que una película nos hace creer que hay movimiento en la sucesión estática de fotogramas, la obra de este artista insufla el volumen de un cuerpo material en una realidad ilusoria. Pero el movimiento alrededor de la obra rompe con el pacto ilusorio y hace evidente el artificio. A medida que rodeamos la obra, lo figurativo (si es que así podemos llamar a esas formas nimbas y líquidas) se vuelve abstracto; la mano del artífice, mecánica.
David no es inocente y no se lava las manos ante las aparentes dicotomías de su obra. Al contrario, las persigue. No es un artista light. La densidad de su obra va mucho más allá del coqueteo entre pintura y escultura, y las sucesivas capas que la componen son tan profundas en lo material como en lo conceptual. Preocupado por temas formales como la tensión entre dinamismo y estática, insiste también en darle cuerpo a realidades inmateriales, como relaciones de poder o el conflicto entre ideologías. Sí, parecen nubes, pero él mismo admite que “nunca pensé así en mi trabajo, sino como símbolos para describir otras cosas”.
Sin embargo, más allá de sus intenciones y logros, nuestra primera impresión sigue siendo la de encontrarnos frente a una caja que contiene el cielo. El resto es academicismo.
¿Cuál es tu objetivo al darle a objetos insubstanciales una forma concreta?Parte de lo que quiero conseguir es exactamente eso: darle una forma a las cosas sin substancia. Hay muchas razones para los motivos que elijo en cada trabajo. Es difícil generalizarlas. Muchos de mis trabajos tratan, deconstructivamente, sobre límites y restricciones de una forma, entre su generación y su desaparición. Algunos de los conceptos que me gusta explorar son espacio, percepción, movimiento y la apropiación de signos. De estos últimos, cómo se relacionan con las estrategias de poder. La naturaleza inmaterial del poder es algo que exploro seguido y a lo que he dado muchas formas. Foucault señala que el poder no es algo que poseamos, sino algo más inmaterial que fluye a través de una relación. Siempre me pregunto cómo representar esa relación inmaterial.
¿Sos una de esas personas que miran a las nubes y se quedan adivinando formas?Sí, pero no pienso en a qué se parecen, sino que miro su estructura. Las nubes ocupan espacio de una forma muy interesante. Por ejemplo, la espiral de un ciclón tiene la
proporción áurea de 1.618, y es la misma proporción que se encuentra a través de otras espirales de la naturaleza, como la de las galaxias o conchas marinas. Yo uso esa proporción y otros patrones geométricos como la fundación de mi arte.
¿Cómo trabajás las capas para que te quede un efecto 3D?Una perspectiva en capas se crea por la superposición de múltiples imágenes transparentes, pintadas, que luego son separadas y colgadas en un espacio. Al contrario que la tradicional perspectiva lineal, la perspectiva en capas desestabiliza la imagen y su contenido al crear una relación física con el espacio. Es a través de nuestro movimiento que percibimos las múltiples imágenes de forma colectiva, revelando la forma sólo para tener que reformarla desde otra posición. De costado, la forma desaparece por completo, mostrándonos las pequeñas membranas en la que cada parte existe. Nos vemos obligados a navegar a su alrededor para comprender el juego entre la segunda y tercera dimensiones.
¿Quiénes son los que más te inspiran como artista?Sin pensarlo y sin un orden particular: Umberto Boccioni, Henri Bergson, Gilles Deleuze and Felix Guattari, Michel Foucault, Anish Kapoor, Rem Koolhaas, Paul Virilio, Olafur Eliasson, James Turrell, Gustave Courbet, Pablo Picasso, Michelangelo, Jean Baudrillard, Steven Hawkings, Marcel Duchamp, Yves Klein, Donald Judd.
Texto por Oscar Gomez Poviña @ VNFOLD