El único fotografo que compartió la vida y la batalla de los grupos rebeldes de Liberia también tiene su costado poético. Con un nuevo artbook de la guerra e instalaciones artísticas, Tim Hetherington transita la estrecha línea entre la creación y la muerte.Hace poco más de diez años Tim partió casi de casualidad hacia Liberia, un país segregado entre bandos que acababa de entrar en una nueva
guerra civil. En ese momento, tan sólo era un periodista que pensaba que el viaje podía ser una buena historia. Pronto se encontró en medio del territorio de batalla; perdido entre la pobreza, el canibalismo ritual y una disputa donde “derechos humanos” suena a una lejana carcajada de desprecio, disparaba fotos con su cámara en una tierra donde llovían balas.
Durante la guerra, fue el único fotógrafo que vivió entre los rebeldes, y eso le proporcionó una visión distinta del conflicto. Durante ese tiempo, usó las armas que tenía a mano para documentar los hechos, las personas y transmitir sus visiones al resto del mundo. En el 2004, un año después de terminada la guerra civil, lanza un controvertido documental llamado “
Liberia: An Uncivil War” sobre la vida y el conflicto del país, que sería seguido por “The devil came on horseback”, un documental similar sobre el conflicto de Darfur que vio la luz en el 2007.
Pero como dijimos antes, su trabajo no se circunscribe a lo documental. Más temprano este año, durante el New York Photo Festival, pudimos ver una instalación audiovisual llamada “
Sleeping Soldiers”, en el que las imágenes y sonidos se confunden en un tronar impactante. También lanzó una suerte de artbook muy curioso, sobre la guerra de Liberia, en el que se cuenta con diversos tipos de fotografías (documentales, retratos, naturalezas muertas, paisajes) la historia del conflicto.

¿Cómo apareciste en Liberia?Me pidieron que visitara libera de casualidad. Estaba trabajando en el Reino Unido y encontré a un grupo de ex-combatientes de Liberia que estaba visitando el país por un tour de futbol. No sabía dónde se encontraba Liberia, pero me interesó seguir al equipo en su gira por el Reino Unido, dado que pensé que podía ser una buena historia. Cuando me acerqué a los organizadores del tour, vieron mi trabajo y me preguntaron si me interesaba ir a Liberia para filmar y fotografiar al equipo antes de que volvieran. Ellos pagaron por el viaje y la estadía – y de esa forma terminé en Monrovia en 1999, justo después de que el presidente
Charles Taylor llegara al poder. Fue una experiencia que me abrió los ojos y generó mi intriga sobre qué era lo que estaba pasando en los países vecinos. Terminé usando el proyecto (que supuestamente trataba de deportes) para generar conciencia política en esos países. Fue esta experiencia trabajando en África Occidental la que me mostró muy claro cómo los jóvenes son instrumentalizados en un conflicto estatal.
Así que, salió tu nuevo libro. Parece que es una radiografía del lugar en conflicto como totalidad, y no se restringe al aspecto bélico. ¿Cuáles eran tus intenciones al hacerlo?Yo no zarpé para hacer un libro; terminé sumergido en un viaje largo que llevó varios y recién a ¾ partes de la travesía entendí que necesitaba compilar todo el material en un libro. Habíamos hecho películas antes de eso y distribuido mucha comunicación sobre lo que pasaba por varios medios. El libro fue un coletazo final.
Hay varias imágenes metafóricas en él.
¿Cómo mezclas lo abstracto y lo concreto para crear una narrativa?Me interesa la interacción de un montón de diferentes ideas visuales; también me gustan un montón de tipos de fotografías e imágenes. La variedad es lo que hace interesante a la vida.
¿Cómo fue la vida con los rebeldes?Fue una experiencia un tanto extraña, sobretodo por las condiciones en las que nosotros mismos nos encontrábamos. Quiero decir, no había electricidad, teníamos poca comida y estábamos privados de salir del país fácilmente. La serie “War Graffiti” choca bastante. Uno sólo puede imaginar qué pasaba por la cabeza de sus autores.
Hablando de "War Grafitti" ¿Qué pensaste vos cuando descubriste las pinturas y tomaste las fotografías?Pensé en la importancia de documentar estas imágenes. Entendí que eventualmente iban a desaparecer, y creo que son bastante útiles a la hora de enganchar a la gente con lo que estaba pasando en Liberia. También es una estrategia visual muy útil a la hora de explicarle a la gente cómo la guerra fue llevada a cabo por individuos particulares, que pertenecían a grupos rebeldes específicos y dejarían sus marcas sobre los edificios.

Tu trabajo suele ser muy documental, aunque también participás en artbooks e instalaciones de galerías. ¿Dónde encontrás el equilibrio entre estas cosas?En mí mismo.
¿Quiénes son, en este momento, tus fotógrafos favoritos?Jim Goldberg,
Ryan McGinley y
Pieter Hugo por nombrar un par.
También leímos que estás planeando relanzar el libro en una versión menos cara, para que la gente de Liberia pueda comprarlo y mostrárselo a sus hijos. Es un proyecto interesante, ¿cómo pensás que va a ser recibido por la población local?Le dije eso a alguien que me preguntó si iba a mostrar mi trabajo en Liberia. Los liberianos son conscientes de lo que pasó en su país. Mi libro es un libro de historia que quizás gane valor con el paso del tiempo. Cuando lo llevé a Liberia este año para mostrárselo a mis amigos de ahí, me dijeron que iba a ser muy útil para mostrárselo a sus hijos. Por eso tengo esta idea de esperar un tiempo antes de editarlo para Liberia.
Dicho eso, hicimos una película
Liberia: an uncivil war que ya es parte de la cultura visual del país. Fue pirateada por los nigerianos, distribuida a mínimo costo por puesteros y se ve en las teles de cualquier esquina. Fuimos los únicos periodistas que grabamos la guerra del lado de los rebeldes; así que el material fue interesante de inmediato.
¿Cuál es el próximo paso?Estamos a punto de lanzar una nueva película sobre la guerra en Afganistán. Seguí a un pelotón de paracaidistas para un relevamiento de tropas en la frontera afgano-paquistaní y, como en Uncivil war, la película coloca al espectador justo en el medio de la máquina de guerra.